Un cajón lleno de cartuchos vacíos. Ese rincón silencioso que casi todos tenemos y que, sin saberlo, guarda algo de dinero. Antes de tirarlos a la basura conviene parar un segundo, porque saber cómo vender cartuchos de tinta y tóner usados es más fácil de lo que parece y, de paso, evitas que acaben en un vertedero. Vender cartuchos no es cosa solo de grandes oficinas: una casa con impresora también acumula piezas con valor.

Aquí va la ruta entera. Qué vale, qué no, cuánto pagan y cómo mandarlo sin que se rompa por el camino.

Por qué un cartucho vacío no es basura

Cada cartucho que sale de fábrica arrastra plástico, componentes electrónicos y, muchas veces, metales. Tirarlo significa arrancar de cero con otro. Y es que la industria lleva años moviéndose con un circuito paralelo: la pieza se recoge, se limpia, se rellena y vuelve al mercado como remanufacturada, reconstruida a partir de la carcasa original. Ese circuito necesita materia prima. Tu cajón es esa materia prima.

El beneficio es doble. Ambiental, por un lado: menos plástico virgen, menos residuo tóxico. Económico, por otro: hay empresas que pagan por recibir esas piezas en buen estado. No es una fortuna. Pero sumado, cuenta.

Qué cartuchos se pueden vender y cuáles no

No todo lo que hay en el cajón tiene salida. La regla general es sencilla: cuanto más conocida sea la marca de la impresora y menos dañada esté la pieza, más fácil resulta venderla. ¿Y cómo se distingue uno rentable de uno que solo sirve para reciclar? Depende de tres cosas: tipo, marca y estado.

Originales, compatibles y remanufacturados

Los cartuchos originales, los de la marca de la impresora con su chip de fábrica, son los más buscados en el mercado de segunda mano. Un cartucho compatible, fabricado por un tercero, vale menos porque su carcasa no siempre sirve para remanufacturar. Y el remanufacturado ya ha vivido una segunda vuelta, así que rara vez se recompra otra vez. Regla rápida: originales sí, compatibles según el caso, remanufacturados casi nunca.

Cómo comprobar el estado antes de venderlos

Antes de ofrecer nada, revisa la pieza. Que no haya tinta seca en los inyectores, que el chip esté intacto, que la carcasa no tenga grietas. Un tóner láser (el bloque de polvo de las impresoras de oficina) aguanta mejor el paso del tiempo que un cartucho de inyección, que se seca. No pasa nada si alguno está inservible: ese va directo a reciclaje, no a venta. Separar los dos montones desde el principio te ahorra trabajo luego.

Cuánto pagan por ellos

La pregunta del millón. La respuesta honesta: depende del modelo, del volumen y de quién compre. Los tóner de impresoras corporativas son los que más valor arrastran; un consumible doméstico de inyección, poco. Esta tabla da una idea orientativa, con rangos aproximados y no precios cerrados:

Tipo de cartucho Estado Valor orientativo
Tóner láser original (marca conocida) Sin abrir o carcasa íntegra Alto
Tóner láser original Usado, chip intacto Medio
Cartucho de inyección original Vacío, sin grietas Bajo-medio
Cartucho compatible o genérico Cualquiera Muy bajo / solo reciclaje
Remanufacturado Ya reutilizado Normalmente no se recompra

Los precios se mueven. Una empresa que compra al por mayor paga distinto que un particular suelto en un marketplace. Y el volumen manda: cincuenta piezas iguales valen más por unidad que cinco sueltas.

Dónde y cómo venderlos paso a paso

Hay dos grandes vías, y no se excluyen. Puedes probar las dos y quedarte con la que mejor te pague.

Puntos de recompra y empresas de reciclaje

La opción más cómoda para quien tiene volumen. Existen empresas especializadas en vender cartuchos de tinta y tóner recuperados a nivel europeo: recogen tu lote, lo clasifican y te pagan según el estado. Muchas ofrecen recogida gratuita a partir de cierta cantidad y te mandan una etiqueta de envío ya pagada. Para una copistería, un centro de estudios o una oficina que junta decenas de piezas al mes, es la vía más limpia y la que menos tiempo roba.

Lo resume bien la gente que gestiona estos puntos de recompra: el cliente cree que trae basura y se va con dinero. No es magia. Es logística inversa bien montada.

Venta online y marketplaces

Para lotes pequeños o cartuchos concretos y muy buscados, un marketplace de segunda mano cumple. Publicas, pones precio, negocias. Sacas algo más por unidad, pero pierdes tiempo en fotos, mensajes y envíos de uno en uno. Merece la pena solo si tienes piezas de valor alto o mucha paciencia encima.

Cómo preparar y enviar los cartuchos

Aquí se juega media venta. Una unidad que llega manchando toda la caja pierde valor o directamente la rechazan. Tres pasos y listo:

  • Precinta la salida de tinta. Un poco de cinta sobre la boquilla o el cabezal evita fugas durante el traslado.
  • Envuelve cada pieza por separado. Papel o plástico de burbujas, para que no rocen entre ellas.
  • Reutiliza la caja original si la guardaste. Protege el chip y encaja perfecto.

Guarda los cartuchos de pie y lejos del sol hasta que los mandes. El calor seca la tinta. Y un cartucho seco no lo quiere nadie.

Cuando no se pueden vender: reciclar bien

Siempre habrá piezas sin salida comercial. Rotas, resecas, de marcas raras que nadie recompra. Esas no van al cubo normal: son residuo con componentes que hay que tratar aparte. Puntos limpios, contenedores específicos en tiendas de informática o los programas de recogida de los propios fabricantes se encargan de ellas. El cajón vuelve a estar vacío, y esta vez de verdad.

Preguntas frecuentes

¿Qué se puede hacer con los cartuchos de tinta vacíos?

Tienes tres caminos. Si están en buen estado y son de marca conocida, se pueden vender a empresas de recompra que los remanufacturan. Si son útiles pero no rentables, un punto limpio o el programa de recogida del fabricante los recicla. Y si aún imprimen, siempre puedes rellenarlos tú mismo. Lo que nunca conviene es tirarlos a la basura común: llevan plástico y componentes que contaminan el entorno.

¿Cuánto pagan por un cartucho de tinta o tóner usado?

Varía mucho. Un tóner láser original de una marca conocida, con la carcasa intacta, es lo mejor pagado. Una unidad doméstica de inyección apenas alcanza unos céntimos por unidad, y muchos genéricos solo valen para reciclar. El precio real depende del modelo, del estado del chip y, sobre todo, del volumen: cuantas más piezas iguales juntes, más te pagan por cada una.

¿Es legal vender cartuchos usados?

Sí, siempre que sean tuyos y no infrinjas ninguna marca. Vender cartuchos vacíos o usados para su reutilización es una práctica habitual y perfectamente legal en toda la Unión Europea. Otra cosa distinta sería rellenar y hacer pasar un cartucho por original de fábrica, eso sí es fraude. Mientras vendas la pieza tal cual, describiendo su estado real, no hay ningún problema.

¿Cómo se preparan los cartuchos antes de venderlos o enviarlos?

Precinta la salida de tinta con cinta para evitar fugas, envuelve cada pieza por separado y usa una caja resistente, mejor la original. Guárdalos de pie y lejos del calor hasta el envío, porque la tinta se seca con las temperaturas altas. Si la empresa de recompra te da una etiqueta prepagada, pégala y listo: la recogida corre de su cuenta.

¿Qué cartuchos tienen más valor en el mercado de segunda mano?

Los tóner láser originales de impresoras de oficina, sin duda. Son grandes, caros de nuevos y muy demandados para remanufacturar. Detrás quedan los cartuchos de inyección originales de marcas reconocidas. Los compatibles y los genéricos casi no tienen recorrido comercial y suelen ir directos a reciclaje. La marca y el estado de la carcasa pesan más que el color o el tamaño.

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